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	<title>Lector Impasible</title>
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	<description>Artículos destacados sobre sociedad, economía, ciencia, tecnología, etc..</description>
	<pubDate>Mon, 14 Apr 2008 10:31:14 +0000</pubDate>
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		<title>En la frontera del 'tecnodoping'</title>
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		<pubDate>Mon, 14 Apr 2008 10:10:20 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Xavier Hernández</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[Deportes]]></category>

		<category><![CDATA[Tecnología]]></category>

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		<description><![CDATA[— Por Carlos Arribas, periodista del diario El País-
Quizás porque no ha visto a Alec Guinness en El hombre del traje blanco, Jay Meschler, el de las afiladas patillas, no apreció la ironía. En la sátira de Mackendrick, Guinness, un inventor visionario, sólo se libera cuando su traje, supuestamente indestructible, inarrugable, inensuciable, comienza a desintegrarse. A [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>— Por <strong>Carlos Arribas</strong>, periodista del diario El País-</p>
<p>Quizás porque no ha visto a Alec Guinness en El hombre del traje blanco, Jay Meschler, el de las afiladas patillas, no apreció la ironía. En la sátira de Mackendrick, Guinness, un inventor visionario, sólo se libera cuando su traje, supuestamente indestructible, inarrugable, inensuciable, comienza a desintegrarse. A Meschler, un ingeniero con visión de la casa Nike, no le hizo ninguna gracia que uno de los testigos del supuesto carácter irrompible del hilo de vectran -hebras de polímero de cristal líquido usadas por la NASA para coser los globos del explorador lunar- lo rompiera como si nada después de tirar con las manos de los dos extremos de un cabo. "<em>No, no conozco la película de Guinness</em>", dijo Meschler en la presentación del producto en la sede de la compañía en Beaverton (Oregón, Estados Unidos). "<em>Pero sí que conozco los puentes de Calatrava. Y me gustan</em>".</p>
<p>El vectran, 120 hilos del producto casi exactamente, bordados hasta la suela como cables de un puente en suspensión sobre una finísima película de acetato, forma el esqueleto de la zapatilla de atletismo más ligera jamás fabricada -92 gramos con clavos y todo-, el último invento de la gran ola que ha llevado a los materiales deportivos hasta la frontera del tecnodoping. Bañadores mágicos que actúan como flotadores, palos de golf en los que el tamaño, la forma y las rayas de la cara suplen la pericia y el toque de los jugadores, camisetas tan ajustadas y tan aireadas que respiran como la piel de los atletas, cámaras que simulan la altitud a voluntad del usuario... Como si los récords del futuro dependieran ya más de la tecnología que de la capacidad de los deportistas. Al clásico lema olímpico "<em>más rápido, más alto, más fuerte</em>", los fabricantes le han añadido dos necesidades más: "<em>más ligero, más frío</em>". E incluso, una más: "<em>más elitista</em>", pues la nueva tecnología no estará al alcance de todos.</p>
<p><span class="dquo">"</span><em>Pero, bueno, también se escribió y se dijo lo mismo hace 12 años cuando fabricamos las zapatillas de oro con las que Michael Johnson batió los récords de 200 y 400 metros y ganó los oros olímpicos en Atlanta</em>", dice Meschler. "<em>Y pesaban 112 gramos, pero ahora nadie piensa que los récords los batieran las zapatillas, sino sus piernas. Con éstas, 20 gramos más ligeras, lo único que hacemos es continuar nuestra búsqueda del Santo Grial, que es el regreso a la naturaleza: el hombre primitivo corría descalzo. Nosotros queremos acercarnos a esa sensación lo máximo posible, como si los clavos surgieran directamente de la planta del pie del atleta. Y ahora estamos más cerca de esa utopía. Pero siempre los récords los seguirán batiendo los atletas</em>". Aunque la zapatilla hará su debut oficial en los Juegos de Pekín, ya el año pasado fue usada secretamente -hilos de color blanco, invisibles, ocultaban su diseño interno- por los mediofondistas norteamericanos Alan Webb y Bernard Lagat, quien logró en el Mundial de Osaka el doblete en los 1.500 y 5.000 metros. En 2008, el desafío será mayor: ¿serán capaces las zapatillas Nike Zoom Victory de convertir en campeón olímpico al récordman mundial de los 100 metros, Asafa Powell? "<em>Powell ya las ha probado y dice que le encantan, que no nota su peso pero sí cómo le sujetan el pie</em>", dice Meschler.</p>
<p>Al igual que la frontera entre la ayuda legal y el tecnodoping es cada vez más tenue, también con el tiempo se hace más débil el límite entre marketing y ciencia. "<em>Yo creo que la mayor ventaja que pueden suponer unas zapatillas así de ligeras en una distancia tan corta es puramente psicológica, y, por lo tanto, no se puede medir</em>", dice Xavier Aguado, biomecánico de la Universidad de Castilla-La Mancha. "N<em>o dudo que a medida que se vayan mejorando las marcas, en el futuro, y las mejoras sean cada vez más pequeñas, empiecen a cobrar importancia aspectos que hasta ahora no han sido importantes, pero de momento soy escéptico con lo del peso del calzado</em>".</p>
<p>Nike también desveló sus últimos avances en bañadores de cuerpo entero, donde, siguiendo la estela del ya mítico LZR de Speedo, sacan al mercado un modelo de cuerpo entero y diferentes materiales según las zonas, con dos variedades: uno que comprime más los músculos, más aerodinámico, y otro que permite más libertad de movimientos, además de camisetas y pantalones de atletismo. Y también, y dado que el calor y la humedad son el mayor peligro de Pekín, un chaleco congelable que, usado en el calentamiento para las pruebas de más de dos horas, retrasan en un 20% el tiempo que tarda el organismo en alcanzar los 39,5 grados, temperatura que marca, según los estudios de José González Alonso, experto español en el estudio del estrés térmico y el rendimiento, el comienzo en la reducción del rendimiento. O a esa conclusión llegaron los expertos de Nike después de probar el artilugio (pesa 3,6 kilos), en una cámara cerrada de su laboratorio donde pueden simular condiciones de temperatura y humedad que varían de -25 a 50 grados centígrados y de 20 al 100%. "<em>Pero, claro, este chaleco sólo se puede usar en la fase de calentamiento, no durante la prueba</em>", dice su inventor, Eddie Harber. "<em>Lo ideal, y a lo que se llegará en los próximos 20 años, será una camiseta similar a las actuales que enfríe durante el ejercicio</em>".</p>
<p>El chaleco, sin embargo, también está sometido al escepticismo de otros investigadores. "<em>En temas de termorregulación, en efecto, se ha avanzado mucho</em>", dice Ricardo Mora, investigador de la universidad manchega, "<em>pero la mayoría de los inventos no funcionan. Prendas que guardan el calor y lo devuelven sí que se han conseguido, pero que enfríen, no. Se ha intentado con guantes helados, con congelar los manillares de las bicicletas, y nada... Quizás todo sea tan sencillo como lo que propone la británica Susan Shirreffs, que en un estudio demuestra que se puede retrasar entre 10 y 15 minutos el ascenso de la temperatura simplemente bebiendo litro y medio de agua a 4 grados media hora antes de la competición</em>".</p>
<p>Quizás, como dice Mikel Izquierdo, doctor en Ciencias del Deporte y editor de Biomecánica y bases neuromusculares de la actividad física y el deporte, de la editorial Panamericana, "<em>los resultados científicos de los materiales 'milagrosos' no son tan claros como proclaman los vendedores". "Hay mucho marketin</em>g", añade. Quizás, todo sea más sencillo. "<em>Los fabricantes de calzado, si de verdad creen que reducir el peso de las zapatillas a estos extremos tiene algún significado más allá de buscar la metáfora del calzado sin peso pero con clavos para simular un pie descalzo mejorado, quizás deberían advertir a los velocistas que se abstuvieran de llevar cadenas, pendientes, anillos, crucifijos y toda suerte de amuletos u objetos decorativos que echan por tierra sus esfuerzos tecnológicos en las reducciones de peso</em>", concluye Aguado.</p>
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		<title>3 Teorías que podrían hacer estallar al Big Bang</title>
		<link>http://www.lectorimpasible.com/2008/04/10/3-teorias-que-podrian-hacer-estallar-al-big-bang/</link>
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		<pubDate>Thu, 10 Apr 2008 10:14:55 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Xavier Hernández</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[Ciencia]]></category>

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		<description><![CDATA[— Por Adam Frank, cientifico colaborador del Discover Magazine.
El tiempo pudo no haber tenido un principio – y podría no existir en absoluto.
Para Paul Steinhardt y Neil Turok, el Big Bang finalizó en un día de verano de 1999 en Cambridge, Inglaterra. Sentados juntos en una conferencia que habían organizado, llamada “Un adiestramiento sobre la conexión [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>— Por <strong>Adam Frank</strong>, cientifico colaborador del Discover Magazine.</p>
<p><strong>El tiempo pudo no haber tenido un principio – y podría no existir en absolut</strong>o.</p>
<p>Para Paul Steinhardt y Neil Turok, el Big Bang finalizó en un día de verano de 1999 en Cambridge, Inglaterra. Sentados juntos en una conferencia que habían organizado, llamada “<em>Un adiestramiento sobre la conexión de la física fundamental y la cosmología</em>”, los dos físicos de pronto llegaron a la misma idea. Tal vez la ciencia estaba por fin lista para abordar el misterio de qué hizo estallar al Big Bang. Y si era así, entonces tal vez la ciencia pudiese también enfrentarse a una de cuestiones más profundas: ¿Qué pasó antes del Big Bang?</p>
<p>Steinhardt y Turok — trabajando estrechamente con algunos colegas de su misma opinión — han desarrollado ahora estas visiones en una detallada alternativa a la visión predominante similar al Génesis de la cosmología. De acuerdo con la Teoría del Big Bang, todo el universo surgió durante un único instante hace aproximadamente 13 700 millones de años. En la teoría rival, nuestro universo se genera y regenera a sí mismo en un ciclo infinito de creación. La última versión de modelo cíclico incluso encaja con las piezas clave de evidencias observacionales que apoyan la visión anterior.</p>
<p>Este es el reto más detallado hasta el momento a la ortodoxia de 40 años del Big Bang. Algunos investigadores van más allá y prevén un tipo de tiempo infinito que se desarrolla no sólo en este universo, sino en un multiverso — una multitud de universos, cada uno de los cuales tiene sus propias leyes físicas y su propia historia de la vida. Mientras otros revisan la propia idea del tiempo, interpretando el concepto de “<em>inicio</em>” como algo sin sentido.</p>
<p>Todas estas herejías cosmológicas concuerdan en una cosa: El Big Bang no define por más tiempo el límite de cómo de lejos puede explorar la mente humana.</p>
<p><strong>Gran Idea 1: La increíble masificación</strong><br />
La última elaboración de la cosmología cíclica de Steinhardt y Turok, encabezada por Evgeny Buchbinder del Instituto Perimeter de Física Teórica en Waterloo, Ontario, fue publicada el pasado diciembre. Aún así el impulso detrás de este trabajo es muy anterior a las teorías modernas del universo. En el siglo cuarto, San Agustín se preguntó qué hacía el Señor antes del primer día del Génesis (repitiendo irónicamente la exasperante réplica de “<em>Estaba preparando el Infierno para aquellos que se entrometen demasiado</em>”). La cuestión es que se convirtió en ciencia en 1929, cuando Edwin Hubble determinó que el universo se estaba expandiendo. Extrapolándolo hacia atrás, las observaciones de Hubble sugerían que el cosmos se separaba desde un origen explosivo, el legendario Big Bang.</p>
<p>En el estándar de la interpretación del Big Bang, que tomó forma en los años 60, el evento formativo no fue una explosión que tuvo lugar en algún punto del espacio y del tiempo — fue una explosión de espacio y tiempo. En esta visión, el tiempo no existía con anterioridad. Incluso para muchos investigadores en el campo, ésta fue una píldora difícil de tragar. Es difícil imaginar que el tiempo simplemente comienza: ¿Cómo decide el universo que es hora de saltar a la existencia?</p>
<p>Durante años, cada intento de comprender lo que sucedía en ese momento formativo se encontraba rápidamente con un callejón sin salida. En el modelo estándar del Big Bang, el universo comienza en un estado de densidad y temperatura casi infinitas. En tales extremos las leyes conocidas de la física colapsan. Para recorrer todo el camino de vuelta al inicio del tiempo, los físicos necesitan una nueva teoría, una que fusione la relatividad general con la mecánica cuántica.</p>
<p>Los proyectos para dar sentido al Big Bang comenzaron a mejorarse en los años 90 cuando los físicos refinaron sus ideas en la Teoría de Cuerdas, una prometedora aproximación para reconciliar las visiones de la relatividad y la cuántica. Nadie sabe aún si la Teoría de Cuerdas encaja con el mundo real — el Gran Colisionador de Hadrones, un impactador de partículas que entrará en funcionamiento a finales de este año, puede proporcionar algunas pistas — pero ya ha inspirado algunas ideas sorprendentes sobre cómo está construido el universo. Lo más notable es que las actuales versiones de la Teoría de Cuerdas proponen siete dimensiones ocultas del espacio además de las tres que experimentamos.</p>
<p>Cosas extrañas y maravillosas pueden suceder in esas dimensiones extra: Esto es lo que inspiró a Steinhardt (Universidad de Princeton) y Turok (Universidad de Cambridge) para configurar la fatídica conferencia de 1999. “<em>Organizamos la conferencia porque ambos sentíamos que el modelo estándar del Big Bang fallaba al explicar cosas</em>”, dice Turok. “<em>Queríamos reunir a la gente para hablar sobre lo que la Teoría de Cuerdas podía hacer por la cosmología</em>”.</p>
<p>El concepto clave resultó ser una “<em>brana</em>”, un mundo tridimensional incrustado en un espacio de más dimensiones (el término, en el lenguaje de la Teoría de Cuerdas, es simplemente una abreviatura de membrana). “<em>La gente justo había empezado a hablar de las branas cuando planeamos la conferencia</em>”, recuerda Steinhardt. “<em>Junto, Neil y yo fuimos a una charla donde los ponentes estaban describiéndolas como objetos estáticos. Al terminar ambos hicimos la misma pregunta: ¿Qué pasa si la membrana puede moverse? ¿Qué pasa si colisiona?</em>”</p>
<p>Una notable visión comenzaba a tomar forma en la mente de los dos físicos. Una hoja de papel volando por el aire es un tipo de membrana bidimensional dando vueltas en nuestro mundo tridimensional. Para Steinhardt y Turok, todo nuestro universo es sólo una hoja, o una 3-D brana, moviéndose a través de un fondo de cuatro dimensiones llamado “<em>la masificación</em>”. Nuestra brana no es la única; existen otras moviéndose también por la masificación. Así como dos hojas de papel pueden ser lanzadas una contra otra en una tormenta, distintas 3-D branas podrían colisionar dentro de la masificación.</p>
<p>Las ecuaciones de la Teoría de Cuerdas indican que cada 3-D brana ejercería unas poderosas fuerzas sobre las otras cercanas en la masificación. Vastas cantidades de energía yacen vinculadas en estas fuerzas. Una colisión entre dos branas podrían liberar esas energías. Desde el interior, el resultado parecería una tremenda explosión. Incluso más intrigante, las características teóricas de la explosión encajan de cerca con las propiedades observadas del Big Bang — incluyendo el fondo de microondas cósmico, el brillo del feroz calor del universo en sus primeros días. “<em>Esto es sorprendente para nosotros debido a que significa que las branas en colisión podrían explicar una de las piezas clave en las pruebas que se usan para apoyar el Big Bang</em>”, dice Steinhardt.</p>
<p>Tres años después llegó una segunda epifanía: Steinhardt y Turok encontraron que su historia no finalizaba tras la colisión. “<em>No estábamos buscando ciclos”, dice Steinhardt, “pero el modelo los producía de forma natural</em>”. Tras una colisión, la energía generaba materia en los mundobranas. La materia entonces evoluciona en el tipo de universo que conocemos: galaxias, estrellas, planetas. El espacio entre las branas se expande, y al principio la distancia entre las branas (en la masificación) crece también. Cuando el mundobrana se expande tanto que su espacio está casi vacío, no obstante, las fuerzas atractivas entre las branas arrastran a los mundo-hojas a unirse de nuevo. Tiene lugar una nueva colisión, y un nuevo ciclo de creación comienza. En este modelo, cada ronda de existencia — cada ciclo de una colisión a la siguiente — se alarga aproximadamente un billón de años. Con tal consideración, nuestro universo aún está en su infancia, con apenas un 0,1 por ciento de su camino a lo largo del ciclo actual.</p>
<p>El universo cíclico resuelve directamente el problema del antes. Con una infinidad de Big Bangs, el tiempo se extiende para siempre en ambas direcciones. “El Big Bang no fue el inicio del espacio y el tiempo”, dice Steinhardt. “<em>Hubo un antes, y el antes importa debido a que deja una huella de lo que pasa en el siguiente ciclo</em>”.</p>
<p>No todo el mundo está de acuerdo con esta salida del pensamiento cosmológico habitual. Algunos investigadores consideran que las ideas de Steinhardt y Turok están desencaminadas o son incluso peligrosas. “<em>Un respetado científico me dijo una vez que deberíamos dejarlo porque estábamos minando la confianza del público en el Big Bang</em>”, dice Turok. Pero parte del atractivo del universo cíclico es que no es sólo una idea preciosa – sino que es comprobable.</p>
<p>El modelo estándar de los inicios del universo predice que el espacio está lleno de ondas gravitatorias, olas en el espacio-tiempo dejadas en los primeros instantes tras el Big Bang. Estas olas se ven muy distintas en el modelo cíclico, y esas diferencias podrían medirse — tan pronto como los físicos desarrollen un detector de ondas gravitatorias eficaz. “<em>Pueden pasar 20 años antes de que tengamos la tecnología</em>”, dice Turok, “<em>pero en principio puede hacerse. Dada la importancia de la cuestión, diría que merece la pena de la espera</em>”.</p>
<p><strong>Gran idea 2: La flecha del tiempo</strong><br />
Aunque el concepto de un universo cíclico proporciona una forma de explorar el pasado del Big Bang, algunos científicos creen que Steinhardt y Turok han esquivado el profundo tema de los orígenes. “<em>El problema real no es el inicio del tiempo sino de la flecha del tiempo</em>”, dice Sean Carroll, físico teórico en Caltech. “<em>Buscar un universo que se repite a sí mismo es exactamente lo que no quieres. Los ciclos nos dan un tiempo que fluye en una dirección definida, y la dirección del tiempo es justo lo que necesitamos explicar</em>”.</p>
<p>En 2004 Carroll y su estudiante graduada, Jennifer Chen, aparecieron con una respuesta muy distinta al problema anterior. Desde su visión, la flecha del tiempo y el inicio del tiempo no pueden tratarse de forma separada: No hay forma de abordar lo que sucedió antes del Big Bang hasta comprender por qué el antes precede al después. Así como Steinhardt y Turok, Carroll cree que hallar la respuesta requiere repensar todo el universo, pero Carroll no está satisfecho añadiendo más dimensiones. También quiere añadir más universos — muchísimos más — para demostrar que, a gran escala, el tiempo no fluye sino que avanza simétricamente atrás y adelante.</p>
<p>La progresión del tiempo en una dirección, siempre hacia el futuro, es uno de los grandes enigmas de la física. Las ecuaciones que gobiernan los objetos individuales no se preocupan de la dirección del tiempo. Imagina una película de dos bolas de billar chocando; no hay forma de decir si la película se mueve hacia delante o hacia atrás. Pero si reúnes una enorme cantidad de átomos en algo como un globo, el pasado y el futuro se ven muy distintos. Revienta el globo y las moléculas de aire en su interior rápidamente llenarán todo el espacio; nunca corren hacia atrás para volver a inflar el globo.</p>
<p>En un grupo de objetos tan grande, el sistema tiende hacia el equilibrio. Los físicos usan el término entropía para describir cómo de alejado está un sistema del equilibrio. Cuanto más cerca, mayor es la entropía; el equilibrio completo es, por definición, el valor máximo. Por tanto el camino de una entropía baja (todas las moléculas distribuidas en una esquina de la sala, inestable) a una entropía máxima (las moléculas distribuidas en la sala, estable) define la flecha del tiempo. La ruta al equilibrio separa el antes del después. Una vez se alcanza el equilibrio la flecha del tiempo no tiene sentido, porque no es posible ningún cambio.</p>
<p>“<em>Nuestro universo ha estado evolucionando durante 13 000 millones de años</em>”, dice Carroll, “<em>por lo que claramente no empezó en equilibrio</em>”. En lugar de esto, toda la materia, energía, espacio e incluso el tiempo deben haber comenzado en un estado de entropía extraordinariamente baja. Esta es la única forma en la que podríamos comenzar con un Big Bang y terminar con el cosmos maravillosamente diverso que vemos hoy. Comprende cómo sucedió, argumenta Carroll, y comprenderás el proceso mayor que llevó a nuestro universo a la existencia.</p>
<p>Para demostrar cómo de extraño es nuestro universo, Carroll considera todas las otras formas en las que podría haberse formado. Pensando sobre el rango de posibilidades, se pregunta: “<em>¿Por qué la configuración inicial del universo permitió al tiempo cósmico tener una dirección? Hay un infinito número de formas en que el universo inicial pudo haberse configurado. Una abrumadora mayoría de ellos tienen una entropía alta</em>”. Estos universos de alta entropía serían aburridos e inertes; la evolución y el cambio no serían posibles. Tal universo no podría producir galaxias y estrellas, y ciertamente no podría dar soporte a la vida.<br />
Es casi como si nuestro propio universo estuviese ajustado con precisión para comenzar lejos del equilibrio de tal forma que pudiese poseer una flecha del tiempo. Pero para un físico, invocar el ajuste preciso es similar a decir que “<em>ocurrió un milagro</em>”. Para Carroll, el reto fue encontrar un proceso que explicase la baja entropía del universo de forma natural, sin el llamamiento a una increíble coincidencia o (peor) a un milagro.<br />
Carroll encontró que este proceso oculto en las profundidades de una de las más extrañas y apasionantes elaboraciones recientes de la Teoría del Big Bang. En 1984, el físico del MIT Alan Guth sugirió que el jovencísimo universo había pasado por un periodo de expansión acelerada, que llamó “inflación” y tal expansión había ampliado un pequeño rincón de un universo anterior en todo lo que vemos. A finales de los años 80 Guth y otros físicos, principalmente Andrei Linde, ahora en Stanford, vieron que la inflación podría haber sucedido una y otra vez en un proceso de “<em>inflación eterna</em>”. Como resultado, universos de bolsillo muy similares al nuestro podrían estar surgiendo a partir del fondo no inflacionado a cada momento. Esta multitud de universos fue conocida, inevitablemente, como multiverso.</p>
<p>Carroll encontró en el concepto de multiverso una solución tanto a la dirección como al origen del tiempo cósmico. Había estado meditando sobre la flecha del tiempo desde que se graduó en la universidad a finales de los años 80, cuando publicó artículos sobre la factibilidad del viaje en el tiempo usando la física conocida. La inflación eterna sugiere que no es suficiente con pensar sobre el tiempo sólo en nuestro universo; se dio cuenta de que necesitaba considerarlo en un contexto mucho mayor de multiverso.</p>
<p>“<em>Nos preguntamos si la inflación podría funcionar en ambas direcciones</em>”, dice Carroll. “<em>Eso significa que no sería necesario un único Big Bang. Los universos de bolsillo siempre aparecerían del fondo no inflacionado. El truco necesario para hacer que funcione la inflación eterna era encontrar un punto de inicio genérico: una condición fácil de lograr que sucediera infinitamente muchas veces y permitiese que la inflación eterna fluyese en ambas direcciones</em>”.</p>
<p>Una teoría completa de la inflación eterna llegó a la mente de Carroll en 2004, mientras atendía a un taller de cinco meses de cosmología en el famoso Instituto Kavli de Física Teoría de la Universidad de California en Santa Bárbara junto a su estudiante Jennifer Chen. “V<em>as a un lugar como Kavli y te ves lejos de las responsabilidades normales de enseñar</em>”, dice Carroll. “<em>Eso te da tiempo para colocar todas las cosas en su sitio</em>”. En esos cinco meses, Carroll y Chen elaboraron una visión de un multiverso derrochador sin inicios, finales ni flechas del tiempo.</p>
<p>“<em>Todo lo que necesitas</em>”, dice Carroll, con la afición de los físicos a la vaguedad, “<em>es empezar con algo de espacio vacío, algo de energía oscura, y paciencia</em>”. La energía oscura — un tipo de energía oculto incrustado en el espacio vacío, cuya existencia está firmemente conformada por observaciones recientes — es crucial debido a que la física cuántica dice que cualquier campo de energía siempre producirá fluctuaciones aleatorias. En la teoría de Carroll y Chen, las fluctuaciones de fondo de la energía oscura actúan como semillas que disparan nuevas rondas de inflación, creando una multitud de universos de bolsillo a partir del espacio vacío.</p>
<p>“<em>Algunos de estos universos de bolsillo colapsarán en agujeros negros y se evaporarán, sacándose a sí mismos de la descripción</em>”, dice Carroll. “<em>Pero otros se expandirán para siempre. Los que se expanden, finalmente se dispersan. Se convierten en nuevo espacio vacío a partir del cual puede empezar de nuevo la inflación</em>”. Todo el proceso puede suceder de nuevo una y otra vez. Sorprendentemente, la dirección del tiempo no importa en el proceso. “<em>Esto es lo divertido. Puedes evolucionar los pequeños universos en inflación en cualquier dirección desde tu punto de inicio genérico</em>”, dice Carroll. En el pasado súper-lejano de nuestro universo, mucho antes del Big Bang, pudo haber otros Big Bangs para los que la flecha del tiempo corriera en la dirección opuesta.</p>
<p>En la mayor escala, el multiverso es como una espuma de universos de bolsillo interconectados, completamente simétricos respecto al tiempo. Algunos universos se mueven adelante, pero en general, un número igual se mueven hacia atrás. Con un espacio infinito de universos, no hay límite a la entropía. Siempre puede aumentar; cada universo nace con un espacio (y entropía) para evolucionar. El Big Bang es sólo nuestro Big Bang, y no es único. La cuestión de antes se esfuma debido a que el multiverso siempre ha existido y siempre lo hará, evolucionando pero – en un sentido estadístico – siempre el mismo.<br />
Tras terminar su artículo sobre el multiverso junto a Chen, Carroll sintió una punzada de disgusto. “cuando terminas algo como eso, es agridulce. La diversión con los problemas difíciles está en la búsqueda”, dice. Afortunadamente para él, la búsqueda continúa. “<em>Nuestro artículo en realidad expresa un punto de vista minoritario</em>”, admite. Ahora está trabajando duro en artículos posteriores desarrollando los detalles y reforzando su argumento.</p>
<p><strong>Gran idea 3: Los Ahoras tienen la solución</strong><br />
En 1999, mientras Steinhardt y Turok se reunían en Cambridge y Carroll meditaba sobre el significado del multiverso, el físico rebelde Julian Barbour publicó The End of Time (El final del tiempo) — un manifiesto que sugería que intentar abordar lo que sucedió antes del Big Bang estaba basado en un error fundamental. No es necesario encontrar una solución al inicio del tiempo, insistía Barbour, debido a que el tiempo no existía en realidad.</p>
<p>En 1963, un artículo en una revista cambió la vida de Barbour. En esa época era un joven estudiante graduado en física encaminándose a un relajante viaje a las montañas. “<em>Yo estudiaba en Alemania y había llevado conmigo un artículo a mis vacaciones en los Alpes Bávaros</em>”, dice Barbour, ahora de 71 años. “<em>Era sobre el gran físico Paul Dirac. Especulaba sobre la naturaleza del espacio y del tiempo en la Teoría de la Relatividad</em>”. Tras terminar el artículo Barbour se quedó con una duda que nunca fue capaz de abandonar: ¿Qué es, en realidad, el tiempo? No podía dejar de pensar en eso. Se dio la vuelta a mitad de camino a las montañas y nunca alcanzó la cima.</p>
<p>“<em>Sabía que podía llevarme años comprender mi pregunta</em>”, recuerda Barbour. “<em>No había forma de que pudiese tener una carrera académica normal, publicando artículo tras artículo, y realmente llegando a ninguna parte</em>”. Con la determinación de un bulldog abandonó la física académica y se asentó en la Inglaterra rural, manteniendo a su familia traduciendo revistas científicas rusas. Treinta y ocho años más tarde, aún vive en la misma casa, ha dado suficientes respuesta para salir de la oscuridad y captar la atención de la comunidad física mundial.</p>
<p>En los años 70 Barbour comenzó a publicar sus ideas en revistas respetadas pero ligeramente poco convencionales, como The British Journal for the Philosophy of Science y Proceedings of the Royal Society A. Continúa enviando artículos, más recientemente con su colaborador Edward Anderson de la Universidad de Cambridge. Los argumentos de Barbour son complejos, pero su idea principal mantiene su simpleza: No existe el tiempo. “<em>Si intentas mantener el tiempo en tus manos, siempre se desliza a través de tus dedos</em>”, dice Barbour con su cautivador encanto inglés. “<em>Mi idea es que la gente no puede capturar el tiempo debido a que no existe en absoluto</em>”.</p>
<p>Isaac Newton pensó en el tiempo como en el flujo de un río que seguía un curso estable. Albert Einstein unificó el espacio y el tiempo en una única entidad, pero aún se mantenía la idea del tiempo como una medida del cambio. Desde la perspectiva de Barbour no hay un río invisible del tiempo. En lugar de esto, piensa que los cambios simplemente crean la ilusión del tiempo, con cada momento individual existiendo por derecho propio, completo y entero. Llama a estos momentos “<em>Ahoras</em>”.</p>
<p>“<em>Cuando vivimos, parece que nos movemos a través de una sucesión de Ahoras. La cuestión es, ¿qué son?</em>”, pregunta Barbour. Su respuesta: Cada Ahora es una configuración de todo en el universo. “<em>Tenemos la fuerte impresión de que las cosas tienen posiciones definidas relativas entre sí. Mi objetivo es abstraerme de todo lo que no podemos ver, directa o indirectamente, y simplemente mantener esta idea de muchas cosas coexistiendo a la vez. Simplemente hay Ahoras, nada más y nada menos</em>”.<br />
Los Ahoras de Barbour pueden imaginarse como páginas de una novela arrancadas de la pasta del libro y lanzadas aleatoriamente sobre el suelo. Cada página es una entidad separada. Colocando las páginas en un orden especial y moviéndolas paso a paso hace que la historia parezca revelarse. Incluso así, no importa cómo ordenemos las hojas, cada página es completa e independiente. Para Barbour, la realidad es sólo la física de estos Ahoras tomados como un conjunto.</p>
<p>“<em>Lo que verdaderamente me intriga es que la totalidad de posibles Ahoras tiene una estructura muy especial</em>”, dice. “<em>Puedes pensar en ellos como un paisaje o país. Cada punto en este país es un Ahora, y llamo al país Platonia</em>”, en referencia al concepto de Platón de una realidad más profunda, “<em>debido a que no tiene tiempo y está creado por reglas matemáticas perfectas. Platonia es la verdadera arena del universo</em>”.<br />
En Platonia todas las posibles configuraciones del universo, cada posible situación de cada átomo, existe de forma simultánea. No existe un pasado que fluye hacia el futuro; la cuestión de lo que hubo antes del Big Bang nunca surge porque en la cosmología de Barbour no hay tiempo. El Big Bang no es un evento en el pasado lejano; es sólo un lugar especial en Platonia.</p>
<p>Nuestra ilusión del pasado surge debido a que cada Ahora en Platonia contiene objetos que aparecen como “<em>registros</em>”, en el lenguaje de Barbour. “<em>La única evidencia que tienes de la semana pasada es tu memoria — pero la memoria procede de una estructura estable de las neuronas en tu cerebro ahora. La única evidencia que tenemos del pasado de la Tierra son las rocas y fósiles — pero estas son sólo estructuras estables en la forma de ordenación de minerales que examinamos en el presente. Todo lo que tenemos son estos registros, y sólo los tenemos en este Ahora</em>”, dice Barbour. En su teoría, algunos Ahoras están vinculados con otros en el paisaje de Platonia incluso aunque existan simultáneamente. Esos vínculos crean la apariencia de una secuencia del pasado al futuro, pero no existe un flujo actual de un Ahora a otro.<br />
“<em>Piensa en los enteros</em>”, dice Barbour. “<em>Cada entero existe simultáneamente. Pero algunos enteros están vinculados en estructura, como el conjunto de todos los primos o los números que se obtienen de la serie de Fibonacci</em>”. Aún así en número 3 no tiene lugar en el pasado del número 5 de la misma forma que el Big Bang tampoco existe en el pasado del año 2008.</p>
<p>Estas ideas pueden sonar a conversaciones de madrugada en una residencia de estudiantes, pero Barbour ha pasado décadas forjándolas en el duero lenguaje de las física matemática. Ha mezclado Platonia con las ecuaciones de la mecánica cuántica para desplegar una descripción matemática de una física “<em>sin cambios</em>”. Con su colaborador irlandés Niall Ó Murchadha de la Universidad Nacional de Irlanda en Cork, Barbour continúa reformulando una versión de la Teoría de Einstein libre del tiempo.<br />
Entonces, ¿Qué sucedió en realidad?</p>
<p>Para cada una de las alternativas al Big Bang, es más fácil demostrar el atractivo de una idea que demostrar que es correcta. La cosmología cíclica de Steinhardt y Turok puede dar cuenta de trozos críticos normalmente citados para apoyar al Big Bang, pero los experimentos que podrían colocarla en la cima están a décadas de distancia. El modelo de Carroll del multiverso depende de una interpretación especulativa de la cosmología inflacionaria, la cual en sí misma está apenas verificada.</p>
<p>Barbour permanece en el extremo más alejado. No tiene forma de comprobar su idea de Platonia. La potencia de sus ideas descansan pesadamente en la belleza de su formulación y en su capacidad de unificar la física. “<em>Lo que estamos resolviendo ahora es simple y coherente</em>”, dice Barbour, “<em>y debido a esto creo que está mostrándonos algo fundamental</em>”.</p>
<p>La recompensa que ofrece Barbour no es sólo una solución matemática sino también filosófica. En lugar de todas las nociones conflictivas sobre el Big Bang y lo que hubo antes, él ofrece una salida. Propone abandonar el pasado — la idea completa de pasado — y vivir plena y felizmente en el Ahora.</p>
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		<title>Relevo generacional</title>
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		<pubDate>Wed, 09 Apr 2008 10:29:50 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Xavier Hernández</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[Sociedad]]></category>

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		<description><![CDATA[— Por Carlos Zahumenszky, periodista del diario El Correo Digital.
La industria del videojuego está cerca de cumplir los 40. En teoría, aún tendrían que pasar varias décadas antes de que la práctica totalidad de la sociedad vea los juegos como algo cotidiano y aceptable porque lo han conocido desde pequeños. El último informe de Adese es histórico [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>— Por <strong>Carlos Zahumenszky</strong>, periodista del diario El Correo Digital.</p>
<p>La industria del videojuego está cerca de cumplir los 40. En teoría, aún tendrían que pasar varias décadas antes de que la práctica totalidad de la sociedad vea los juegos como algo cotidiano y aceptable porque lo han conocido desde pequeños. El último informe de Adese es histórico porque augura un relevo generacional mucho más rápido de lo que en un principio se había pensado. '<em>Brain Training</em>' del Doctor Kawashima, el juego de destreza mental para la Nintendo DS, es el título más vendido. Se trata de un juego para todos los públicos y muy orientado a colectivos que nunca se habían acercado antes a los videojuegos, como las personas mayores. El triunfo de este producto y de otros como Wii Play, que favorece el juego en familia, presagia un relevo generacional más intenso. No es que se juegue más, sino que juega más gente.</p>
<p>Otro tanto ocurre con las consolas, cuya venta se ha disparado. El dato se debe matizar. Se han vendido muchas más consolas porque hay muchos más modelos en el mercado. Muchas familias han aceptado por fín la idea de relevar la vieja 'Play' y hacerse con una consola nueva. Más importante aún, muchas familias han aceptado como normal el hecho de tener varias consolas en casa. Nos acercamos al modelo europeo.</p>
<p>El informe de Adese debería hacer reflexionar a más de un responsable cultural. En España se han vendido en 2007 videojuegos por más valor que las salas de cine, la industria musical y las películas en DVD juntas. Los videojuegos suponen ya el 54% del mercado cultural español y, sin embargo, la industria nacional del videojuego apenas alcanza el 1% de las producciones y debe seguir viendo cómo, desde los ministerios y los despachos públicos, se financian alegremente auténticas bazofias cinematográficas, televisivas y musicales.</p>
<p>No se puede culpar a la piratería de las malas ventas de cine o música porque los juegos también se ven afectados por ella. Simplemente ocurre que al consumidor ya no se le engaña tan fácilmente. Cada vez más ciudadanos se descuelgan de las salas de cine porque apenas hay películas dignas de verse. Cada vez más ciudadanos se descargan un par de canciones que les gustan porque no merece la pena comprar un disco entero por mediocre. Sin embargo, cada vez más ciudadanos aceptan gastarse sesenta eurazos en un un videojuego porque lo ven como un producto bien acabado y del que van a disfrutar durante horas. Si estamos hablando de industria cultural, quizá las instituciones deberían tomar cartas en el asunto.</p>
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		<title>El pesimismo se adueña de EEUU</title>
		<link>http://www.lectorimpasible.com/2008/03/31/el-pesimismo-se-aduena-de-eeuu/</link>
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		<pubDate>Sun, 30 Mar 2008 23:25:46 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Xavier Hernández</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[Economía]]></category>

		<category><![CDATA[Sociedad]]></category>

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		<description><![CDATA[— Publicado en el diario Expansión.
¿Desaceleración o recesión? Éste es el gran debate que mantienen actualmente los economistas de Estados Unidos, después de que el PIB del país haya crecido un 0,6% en el último trimestre de 2007, frente al 4,9% que aumentó tres meses antes.
Aunque no existe una opinión unánime, cada vez son más los [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>— Publicado en el diario <strong>Expansión</strong>.</p>
<p>¿Desaceleración o recesión? Éste es el gran debate que mantienen actualmente los economistas de Estados Unidos, después de que el PIB del país haya crecido un 0,6% en el último trimestre de 2007, frente al 4,9% que aumentó tres meses antes.</p>
<p>Aunque no existe una opinión unánime, cada vez son más los expertos que pronostican que la primera economía mundial entrará en recesión al finalizar el primer semestre de 2008. En EEUU este término se aplica cuando el PIB cae dos trimestres consecutivos. Los analistas creen que la recesión se producirá por la conjunción de cuatro factores: la caída de los precios de la vivienda, la crisis del crédito y del sistema financiero, el freno de la demanda interna y el encarecimiento del petróleo.</p>
<p>El presidente de EEUU, George W. Bush, y los tres candidatos presidenciales (John McCain, Barack Obama y Hillary Clinton) también han tenido que admitir la gravedad de la coyuntura. Los cuatro defienden que es necesaria una intervención pública para impulsar el crecimiento, aunque difieren de la duración temporal que debe tener la ayuda y de los potenciales beneficiarios.</p>
<p>Con independencia de este debate intelectual, la economía real ha emitido su veredicto y los estadounidenses están convencidos de que el país está ya en recesión, después de haber visto cómo se desplomaba el valor de sus viviendas y cómo subía el coste de las hipotecas y de la energía  casi a la misma velocidad.</p>
<p>Las empresas, que destruyen empleo, han empezado a sufrir y los beneficios corporativos netos se han reducido en el último trimestre de 2007. Así, el pesimismo se ha adueñado de la mayoría de los ciudadanos, como se refleja en las últimas encuestas y en los índices que miden la confianza de los consumidores. Esta actitud se refleja ya  en los datos económicos.</p>
<p>El Gobierno anunció el viernes que el consumo interno, componente que representa el 70% del PIB, creció un 0,1% en febrero, un porcentaje anémico, según Goldman Sachs, que sostiene que la primera contracción de la economía se producirá en marzo.</p>
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		<title>La gran farsa de la música</title>
		<link>http://www.lectorimpasible.com/2008/03/29/la-gran-farsa-de-la-musica/</link>
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		<pubDate>Sat, 29 Mar 2008 22:58:23 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Xavier Hernández</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[Cultura]]></category>

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		<description><![CDATA[— Por Jesús Miguel Marcos, periodista del diario Público.
Los Premios de la Música, que se conceden este jueves 3 de abril en Valladolid, son un apaño. Unos pocos, cobijados bajo el paraguas de la Academia de las Artes y las Ciencias de la Música, deciden cómo y a quién se premia. Las consecuencias: la credibilidad artística [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>— Por <strong>Jesús Miguel Marcos</strong>, periodista del diario Público.</p>
<p>Los Premios de la Música, que se conceden este jueves 3 de abril en Valladolid, son un apaño. Unos pocos, cobijados bajo el paraguas de la Academia de las Artes y las Ciencias de la Música, deciden cómo y a quién se premia. Las consecuencias: la credibilidad artística de los galardones es nula y su interés popular está bajo mínimos.</p>
<p>El apaño es explícito, a cara descubierta. Los votantes de estos premios son los miembros de la Academia de la Música, un organismo fundado por la Sociedad General de Autores y Editores (SGAE) y la Sociedad de Autores, Intérpretes y Ejecutantes (AIE). El organigrama de la Academia está encabezado, precisamente, por sendos presidentes de las dos anteriores sociedades: Eduardo 'Teddy' Bautista (presidente) y Luis Cobos (vicepresidente).</p>
<p>Sin embargo, los votos de los socios no deciden directamente los finalistas. Según figura en el mismo reglamento de los Premios, "<em>un Panel de Evaluación, integrado por miembros de la Academia, podrá recurrir a un proceso de votación interna entre los candidatos más votados para designar a los finalistas</em>". Es decir, que una vez se reciben los votos de los socios, unos pocos -al parecer en una comida-, se arrogan el derecho de "<em>maquillar</em>" los resultados.</p>
<p>El reglamento establece que se invitará a especialistas a las votaciones. Público ha consultado a algunos de los periodistas musicales más relevantes del país, y la gran mayoría o no ha votado o no recibe la solicitud. "<em>Es una farsa. No he votado ni me interesa", dice Julián Ruiz, crítico de música de El Mundo y veterano locutor de radio. Según él, "quién organiza los Premios no sabe hacerlo, y no representa a la música en España</em>".</p>
<p>Darío Vico, redactor jefe de Rolling Stone, lleva 20 años escribiendo de música, pero nunca le han pedido el voto. "<em>No conozco a nadie de la profesión que vote. Me da la impresión de que estos premios se negocian en comités muy reducidos</em>", comenta.</p>
<p><strong>Ganan los de siempre</strong></p>
<p>Esta temporada, los candidatos a Mejor Álbum son Luis Eduardo Aute, Pereza, Diana Navarro y Miguel Bosé. En el caso de este último, ¿puede un disco de duetos, con canciones compuestas hace 20 años, ser el mejor disco de 2008? "<em>Ningún palmarés de los Premios de la Música ha aportado nada -sostiene Vico-; yo no digo que Papito sea mal disco, pero que vengan a premiarlo como el mejor, un año después de su edición... El año que salga un disco que haya vendido 700 copias, entonces estos premios valdrán para algo</em>".</p>
<p>La credibilidad artística de estos galardones languidece al comprobar que artistas tan dispares como Antònia Font y Chenoa compiten en la categoría de Mejor Disco Pop. Esta kafkiana selección no extraña, ya que en el reglamento de los premios no se establecen en ningún momento los criterios para evaluar los discos. Rafael Tapounet, responsable de Cultura de El Periódico de Catalunya y músico, cree que "<em>lo que tienen que ver estos premios con la música es nada. Se premia al artista que mejor ha funcionado para la industria. Y en este caso quién premia es SGAE, que también recibe dinero</em>".</p>
<p><strong>La órbita Bautista-Cobos</strong></p>
<p>La posibilidad de que un artista que no esté en la órbita Bautista-Cobos tenga un lugar destacado entre los ganadores es prácticamente nula. David López, director del sello independiente Limbo Starr -casa de Nacho Vegas, el músico más destacado de la última década según la crítica especializada-, reconoce que hace tres años que no presenta a sus artistas a los premios. Según López, "<em>la última vez que nos presentamos, Nacho Vegas fue finalista a la mejor canción en asturiano. Al final ganó un artista de folk, que al parecer era amigo de Víctor Manuel</em>". Víctor Manuel es miembro de la Junta Directiva de la Academia de la Música.</p>
<p>La Academia no oculta una preferencia especial por su Junta Directiva. De las once ediciones que se han celebrado hasta la fecha, en seis ocasiones el álbum ganador era de uno de sus miembros: Alejandro Sanz (1998, 2001 y 2002), Joaquín Sabina (2000 y 2003) y Paco de Lucía (2005).</p>
<p>Tampoco se entiende que artistas consolidados como Andrés Calamaro, Los Planetas, Fito &amp; Fitipaldis, Quique González, Bunbury o el mismo Nacho Vegas nunca hayan accedido al premio al Mejor Álbum del Año. "<em>El año pasado Nacho se llevó el premio al mejor disco de rock alternativo por su disco con Bunbury, editado por EMI. Lo que no entiendo es qué tiene de alternativo, porque es un disco de rock a secas</em>", añade David López.</p>
<p>Los criterios comerciales ahogan los criterios artísticos. Según Diego A. Manrique, crítico de El País y Radio 3, "<em>la Academia, al depender de un organismo que recauda, tiene una devoción extrema por los grandes recaudadores. No creo que ninguno de los votantes se ponga en su casa a Bisbal, pero genera ingresos. Está claro que no es la excelencia artística lo que prima</em>". Los de siempre ya han premiado a los de siempre. El jueves 3 de abril, en Valladolid, el resultado.</p>
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		<title>Trabajar menos, pero mejor</title>
		<link>http://www.lectorimpasible.com/2008/03/28/trabajar-menos-pero-mejor/</link>
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		<pubDate>Thu, 27 Mar 2008 23:00:22 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Xavier Hernández</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[Cultura]]></category>

		<category><![CDATA[Economía]]></category>

		<category><![CDATA[Sociedad]]></category>

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		<description><![CDATA[— Por Ariadna Trillas, periodista del diario El País.
La empresa española ha descubierto que el tiempo de trabajo puede ser elástico como un chicle. Y que estirarlo, encogerlo o trocearlo a conveniencia puede ayudarla a ganar dinero. Empiezan a ensayar nuevas fórmulas como la jornada intensiva, el trabajo desde casa con tecnología pagada por la [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>— Por <strong>Ariadna Trillas</strong>, periodista del diario El País.</p>
<p>La empresa española ha descubierto que el tiempo de trabajo puede ser elástico como un chicle. Y que estirarlo, encogerlo o trocearlo a conveniencia puede ayudarla a ganar dinero. Empiezan a ensayar nuevas fórmulas como la jornada intensiva, el trabajo desde casa con tecnología pagada por la empresa, los cargos compartidos o la pura destrucción de las jerarquías. Con un denominador común: las largas horas de presencia en el trabajo ya no son la vara de medir, porque lo que cuenta es el rendimiento del empleado. Los resultados de esta nueva política se calculan a largo plazo pero siempre llegan, insisten los expertos en Recursos Humanos. Se basan en la premisa de que cuando se da mayor capacidad de decisión, autonomía y responsabilidad al trabajador, y encima éste gana tiempo para su vida privada, su motivación aumenta y la productividad sube. La clave, aseguran, está en unir el sueldo al rendimiento.</p>
<p>Francisco Javier Bermejo sabe de qué estamos hablando. Con 35 personas a su cargo, es director de Nuevos Suministros del grupo Iberdrola en Valladolid. "<em>Tuve un hijo en septiembre y ahora puedo quedarme a su cargo muchas tardes"</em>, explica. "<em>Motiva tener tiempo para otras cosas y no sólo me ha ocurrido a mí</em>". Los pequeños cambios en la vida de Bermejo y en la de su equipo se explican porque Iberdrola se ha convertido a la jornada intensiva permanente. Es la primera empresa del Ibex 35 en dar este paso, que ha consagrado el nuevo convenio. "<em>El absentismo en el equipo ha bajado un 15% y la productividad está aumentando, porque cada empleado trabaja 10 minutos más al día</em>", comenta el directivo. Globalmente, en Iberdrola se trabajarán 500.000 horas más al año. Por ahora, las bajas laborales han caído un 30%. El convenio introduce la filosofía de que los sueldos van ligados a lo productivos que sean los empleados.</p>
<p>Iberdrola va contracorriente en un país donde es habitual invertir dos horas largas en el almuerzo, pródigo en reuniones con agenda difusa y sin conclusión, donde la noche cayó hace rato a la salida del trabajo y el tiempo en la máquina del café da de sí como para ser inmortalizada en una serie de televisión.</p>
<p>Distintos economistas consultados para este reportaje coinciden en que la organización de la producción y del trabajo es un factor que influye en los bajos niveles de productividad de España en Europa, junto a la apuesta por la innovación, el sistema educativo y de formación permanente o las infraestructuras. "<em>La calidad directiva es fundamental</em>", añade el director de la consultora Eurotalent, Juan Carlos Cubeiro. La productividad viene a decirnos lo rentables que son los puestos de trabajo. Es un indicador clave para saber si un país es competitivo y suele ir parejo a su nivel de vida.</p>
<p>Para Ignacio Buqueras, presidente de la Comisión Nacional para la Racionalización de los Horarios Españoles, "<em>es imprescindible dar un vuelco en la cultura de la presencia en el trabajo por la cultura de la efectividad de esa presencia</em>". En la comisión que preside se sientan la Administración y hasta 112 instituciones y organizaciones empresariales y sindicales. "<em>Queda casi todo por hacer, aunque empieza a haber sensibilidad con el valor del tiempo</em>", se lamenta.</p>
<p>Pero sí, algo se mueve. También en Renault. Su planta de Palencia, que ha aumentado de dos a tres turnos el trabajo al fabricar el modelo de coche sustituto del Megane, se ha convertido en un referente del grupo francés. Entre otras razones como la mejora de la logística o la apuesta por las energías renovables, el director de la fábrica, Gonzalo González García, cita "<em>la motivación de los empleados</em>". González es conocido en el grupo porque prohíbe a la plantilla salir del trabajo "<em>ni un minuto más tarde de la hora</em>".</p>
<p>La paradoja española reside en que combina ser colista en productividad con ser uno de los países en que se trabaja, de media, más horas en Europa. Esta contradicción aparente se refleja en un informe de 2007 de investigadores de IESE para la empresa de trabajo temporal Adecco. Tras cruzar datos de Eurostat sobre horarios y productividad en Francia, Alemania, Reino Unido, Italia, España, Portugal y Polonia, el estudio concluyó que "<em>una mejora en la eficiencia puede llevar a reducir la jornada de trabajo sin que se produzca una caída en la producción</em>". España, que según este informe obtenía un valor añadido de 33,7 dólares por las 38,3 horas que de promedio trabajaba cada persona ocupada, sólo salía mejor parada que Polonia y Portugal. Holanda, Alemania y Bélgica, los tres países con las jornadas más breves, sacaban una rentabilidad mucho mayor por hora trabajada.</p>
<p>Ros Roca, uno de los mayores fabricantes de bienes de equipo para el tratamiento de residuos del mundo, ha comprobado en sus propias carnes los resultados de este estudio. Hace dos años, este grupo catalán puso la organización de la empresa patas arriba. Antes, en Ros Roca se trabajaba los sábados. "<em>Hoy hacemos en cinco días lo que se hacía en seis</em>", señala Joan Molins, su coordinador general. Los empleados han ganado el sábado, pero cobran lo mismo. A cambio, deben garantizar que la producción también es la misma. Molins asegura que de lunes a viernes no se trabaja más tiempo que antes. "<em>Sí se trabaja más rápido, porque jugamos con la motivación</em>", dice.</p>
<p>Los cambios no siempre son fáciles de digerir. "<em>Hemos superado la jerarquía para instaurar equipos de trabajo a los que se da libertad y responsabilidad para tomar decisiones y al principio, a mucha gente eso le da miedo</em>", añade. El impacto de estas medidas en la cuenta de resultados es difusa: "<em>Las potencialidades del modelo están por ver</em>".</p>
<p>El impacto de los cambios organizativos no es fácil de medir. "<em>Estamos hablando de políticas a medio y largo plazo. No vale el cortoplacismo cuando hablamos de horarios flexibles, del uso eficiente del correo electrónico, de reuniones con agendas claras, de organizaciones más participativas, de formación y calidad directiva</em>", advierte Manuel González, socio responsable de Recursos Humanos de PricewaterhouseCoopers (PwC).</p>
<p>La propia PwC experimenta con las jornadas flexibles desde el pasado 11 de marzo. A los profesionales con una antigüedad mínima de dos años y con determinadas categorías en la firma se les deja trabajar hasta el 30% del tiempo en casa. La empresa paga una línea ADSL particular y valida que el domicilio del trabajador sea "<em>un lugar idóneo</em>" para teletrabajar. Un plan piloto previo demostró "<em>un incremento de la eficiencia</em>", afirma PwC.</p>
<p>Otras compañías, como Ernst &amp; Young Abogados, se han abonado al trabajo no presencial. La firma acaba de anunciar que se permitirá trabajar parte del tiempo de trabajo desde casa a hasta 180 abogados con más de cinco años en el despacho. Les equipará con la tecnología necesaria. Ya hay 10 casos aprobados y otros 10 en estudio.</p>
<p>Víctor Gómez de la Cruz, director general de la firma en España, confiesa el principal motivo para dar el paso: "<em>La preocupación por atraer a buenos profesionales y por lograr retener a los mejores, que no se vayan a otro lado</em>". ¿Cómo saber si cumplen desde casa? Gómez de la Cruz se ríe. "<em>Lo que importa, lo que se mide y por lo que se paga son los resultados</em>", sentencia.</p>
<p>El vínculo entre salario y rendimiento aparece siempre al hablar de productividad. "<em>El café para todos en la empresa no funciona. Un ingeniero debe cobrar más que un camarero porque su trabajo aporta mayor valor añadido, pero lo lógico es que el camarero que trabaja más cobre más que el camarero que trabaja menos</em>", apunta el profesor Rafael Pampillón, del Instituto de Empresa. Desde la Universidad de Columbia, el economista Xavier Sala Martín espeta: "<em>El único ámbito en el que en España se acepta que el salario vaya asociado a la productividad es el fútbol, en el que a nadie ve raro que un crack cobre 20 veces más que un jugador normal</em>".</p>
<p>El trabajo flexible o la retribución por objetivos llevan tiempo de entrenamiento en empresas del universo tecnológico y de cultura anglosajona, como IBM o Microsoft. Las empleadas de esta última multinacional, Aris Rodríguez, que buscaba tiempo para "<em>reforzar mi formación con un master</em>", y Carmen Carrato, que "<em>buscaba compaginar vida y trabajo</em>" y que tiene dos hijos, son un claro ejemplo de las nuevas fórmulas. Ambas comparten el mismo cargo en el departamento de Operaciones en Recursos Humanos. Y coinciden: "<em>Es ideal</em>". El salario se adecua al tiempo de trabajo, pero, explica Elena Dinesen, responsable de Recursos Humanos de Microsoft, "<em>creímos que no debíamos escatimar en beneficios como la póliza médica, los tickets de comida, el coche de empresa</em>". Eso no se divide entre dos.</p>
<p>Microsoft ha logrado disminuir del 7% al 2% la rotación de personal, con las consiguientes reducciones de costes en formación, y aumentar la satisfacción de sus directivos en las encuestas internas desde que se implantó un plan de gestión del cambio hace tres años, añade Dinesen, obsesionada con cortar "<em>la fuga de talento</em>". Al 100% de la plantilla se le instaló ADSL en casa porque no tiene por qué ir todos los días a la oficina. Dinesen se pregunta: "<em>¿Para qué perder hora y media atrapada en un atasco en hora punta cuando se puede trabajar desde casa y llegar cuando no hay tráfico, varias horas después?</em>".</p>
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		<title>¡Socorro, me caso!</title>
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		<pubDate>Wed, 26 Mar 2008 23:00:13 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Xavier Hernández</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[Cultura]]></category>

		<category><![CDATA[Economía]]></category>

		<category><![CDATA[Sociedad]]></category>

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		<description><![CDATA[— Por J.M. Lamet, periodista del diario Expansion.
Las peticiones de créditos rápidos para sufragar los costes de las bodas se disparan casi un 15%. Los novios rebajan la factura total recortando gastos en el banquete y restando glamour.
"Sí, quiero... Quiero un préstamo para poder hacer frente a la avalancha de gastos que se me viene [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>— Por <strong>J.M. Lamet</strong>, periodista del diario Expansion.</p>
<p>Las peticiones de créditos rápidos para sufragar los costes de las bodas se disparan casi un 15%. Los novios rebajan la factura total recortando gastos en el banquete y restando glamour.</p>
<p><span class="dquo">"</span><em>Sí, quiero... Quiero un préstamo para poder hacer frente a la avalancha de gastos que se me viene encima con la boda"</em>. Comprometerse con una entidad de financiación antes de pasar por el altar es ya casi tan frecuente como el vestido blanco de la prometida o como lanzar el ramo en busca de la próxima afortunada. De hecho, una de cada tres parejas tiene que recurrir a créditos rápidos antes de la ceremonia nupcial, debido a los elevados costes que conllevan los preparativos, las celebraciones y el viaje de novios.</p>
<p>Así lo revela un estudio de la Federación de Usuarios y Consumidores Independientes (Fuci), que ha realizado por primera vez una encuesta entre parejas recién casadas. Dicha muestra constata "<em>un aumento de alrededor del 15% en la petición de créditos rápidos relativos a la boda"</em>.</p>
<p>Según Fuci, los gastos del enlace nupcial oscilan, dependiendo del municipio en que se celebre, entre 13.000 y 28.000 euros, siendo la media 20.805 euros. El principal dispendio de una boda es el banquete, que se come el 50% de la factura total (en una celebración tipo con 100 comensales). En función del restaurante y el menú, el coste por invitado puede variar entre 55 euros y 120 euros. A este importe se le unen la música y la barra libre, que suponen 1.650 euros de media.</p>
<p>Así, "<em>muchos jóvenes, al ajustar los gastos del enlace en función de su presupuesto, han visto cómo en el banquete es donde más pueden apretarse el cinturón para intentar reducir una factura que supone casi el sueldo de todo un año de trabajo"</em>, señaló Miguel Torres, responsable del área económica de Fuci.</p>
<p>Por ello, pese a que el número de créditos prenupciales se ha disparado en el último año, los gastos totales han descendido de media un 9%, a costa de una celebración menos glamourosa o de ajustar el número de invitados. Y eso que "<em>en la mayoría de los casos, los novios tienen ayuda de sus padres"</em>, agregan desde Fuci.</p>
<p>El estudio constata que Madrid es la autonomía donde resulta más caro pasar por la vicaría (24.115 euros de media), seguida de la Comunidad Valenciana (23.750 euros) y La Rioja (23.405 euros). Canarias (18.350 euros por boda) y Extremadura (18.520 euros) son las más baratas.</p>
<p>Para sortear sin demasiados apuros el mal trago económico del enlace, Fuci recomienda "<em>tener un presupuesto fijado y reservar anticipadamente el viaje"</em>. Además, propone medidas de ahorro tales como "<em>pedir prestado el coche de novios a algún familiar"</em> o "<em>compartir los adornos florales de la iglesia con otras parejas que se casen ese día"</em>.</p>
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		<item>
		<title>Comprar para ser</title>
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		<pubDate>Tue, 25 Mar 2008 23:00:58 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Xavier Hernández</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[Cultura]]></category>

		<category><![CDATA[Economía]]></category>

		<category><![CDATA[Sociedad]]></category>

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		<description><![CDATA[— Por Joan Barril, columnista colaborador del diario El Periódico.
Hace 100 años o más los europeos iban a Nueva York simplemente porque no podían más. Huían de una Europa desigual donde la miseria, la arbitrariedad y la explotación no les dejaban otra salida que la alternativa entre la semiesclavitud y la tentación revolucionaria. Algunos se [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>— Por <strong>Joan Barril</strong>, columnista colaborador del diario El Periódico.</p>
<p>Hace 100 años o más los europeos iban a Nueva York simplemente porque no podían más. Huían de una Europa desigual donde la miseria, la arbitrariedad y la explotación no les dejaban otra salida que la alternativa entre la semiesclavitud y la tentación revolucionaria. Algunos se fueron al llamado Nuevo Mundo no tanto por mundo cuanto por nuevo. Llegaban a Nueva York tras un viaje de penuria y eran confinados en la isla de Ellis para darles permiso de entrada. La leyenda cuenta que las inmigrantes embarazadas solían pedir permiso para ir al servicio, que se encontraba ya en territorio estadounidense. Y allí, en plena letrina, parían a sus hijos para que fueran americanos y pudiera entrar toda su familia al país de todas las oportunidades.</p>
<p>Esta Semana Santa han sido bastantes los europeos que han elegido Nueva York como destino ocasional. No han ido ni a parir ni a quedarse, sino a algo tan trivial como comprar barato. Con el euro a más de un dolar y medio, las tiendas no se visitaban sino que se saqueaban y un escaparate dejaba de ser el altar del consumo imposible para convertirse en la tentación asequible. La crisis, sin duda, existe y existirá. Pero para los hijos de las clases medias el ahorro ya no es una virtud y ahora lo que cuenta es la posesión -<em>que no necesariamente el goce</em>- de las cosas.</p>
<p>Desde la antigüedad, las grandes migraciones, aunque fueran breves como una Semana Santa, servían para abastecerse de lo más indispensable. En la tribu vecina había ganado y en nuestra tribu el ganado había caído enfermo. Se montaba una expedición guerrera y se iba a por las vacas y los carneros. Mucho tiempo después los españoles descubrimos la existencia de Andorra y nuestros padres y abuelos llenaron sus aparadores con un exceso de vasos de duralex. Hoy las bondades de la tribu vecina se encuentran en la Quinta Avenida. Y ya no compramos carne sino pantalones Levi's o lo último en tecnología. La abundancia es que sobre de todo. Y el euro nos permite comprar por comprar.</p>
<p>Me pregunto si en ese acto de la compra no habrá una metáfora de nuestro comportamiento político. En ese tipo de compras compulsivas el mejor argumento es el hecho de comprar barato. Y para eso no hace falta un vendedor que nos convenza de la bondad de la compra que vamos a hacer. Basta con la mercadotecnia universal para llegar al primer chiringuito de Nueva York y comprar los iPhones a pares. El sociólogo Richard Sennet, en su libro La cultura del nuevo capitalismo se pregunta también si en el fondo no estamos comprando una política barata. Nos disgustan los candidatos que nos hacen preguntas y que intentan el diálogo con el votante de la misma manera que el vendedor busca persuadir al comprador. El nuevo capitalismo del consumo sabe lo que queremos: comprar barato aunque no nos haga ni puñetera falta. Comprar objetos, modas, tendencias que han sido programadas no tanto para su uso durable sino para su obsolescencia inmediata. Solo así regresaremos a Nueva York a sentirnos reyes del mundo por el hecho de comprar lo más nuevo aunque cada día nos sintamos más viejos.</p>
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		<title>Digg, Wikipedia y el mito de la democracia en la web2.0</title>
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		<pubDate>Mon, 24 Mar 2008 23:00:46 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Xavier Hernández</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[Internet]]></category>

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		<description><![CDATA[— Por Hernán Pablo Nadal, Coordinador de Nuevas Tecnologías de Greenpeace Argentina además de consultor, innovación y desarrollo de móviles.
Los sitios de Social Networking como Wikipedia, Digg, Menéame, o Taringa son espacios virtuales construidos por millones de usuarios de la web que actúan como escritores, editores, y votantes de los rankings de las noticias. Sin [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>— Por <strong>Hernán Pablo Nadal</strong>, Coordinador de Nuevas Tecnologías de Greenpeace Argentina además de consultor, innovación y desarrollo de móviles.</p>
<p>Los sitios de Social Networking como Wikipedia, Digg, Menéame, o Taringa son espacios virtuales construidos por millones de usuarios de la web que actúan como escritores, editores, y votantes de los rankings de las noticias. Sin embargo, la realidad muestra que solo un pequeño número de personas son las que deciden la mayor parte de lo que pasa en esos espacios.</p>
<p>Según los investigadores de Palo Alto, el 1 por ciento de los usuarios de la Wikipedia son responsables de aproximadamente la mitad de las ediciones del sitio. El sitio también despliega bots que supervisan el contenido y ayudan a estandarizar el formato, prevenir el vandalismo, y erradicar a la gente que las inundaciones sitio con obscenidades. Esta no es la sabiduría de la multitud. Esta es la sabiduría de los acompañantes.</p>
<p>El mismo sistema que Slate califica como "<em>antidemocrático"</em> en que se basa la web2.0 se expone en Digg.com.</p>
<p>Digg es un sitio de social-bookmarking donde los usuarios envían historias, que los usuarios votan y las más votadas son publicadas en la página principal del sitio. Los fundadores del sitio nunca han escondido que se utiliza un algoritmo secreto que es confidencialmente ajustado periódicamente para determinar cuales noticias irán a la página principal.</p>
<p>Históricamente, este algoritmo parece haber favorecido a los participantes más activos. El año pasado, los top 100 Diggers enviaron el 44 por ciento de las principales noticias del sitio. En 2006, fueron responsables de 56 por ciento.</p>
<p>Para cambiar esta tendencia, Digg cambió recientemente su algoritmo y los usuarios VIP comenzaron a notar su perdida de influencia. Por eso publicaron una carta abierta contra el sitio amenazando con boicotearlo en caso que no retornara a la tradicional forma de calcular el ranking de noticias. Los ejecutivos de Digg explicaron que pretendían lograr una mayor diversidad conjunto de historias en el sitio, y les suplicó paciencia a estos usuarios. Por ahora hay una débil tregua entre estos usuarios calificados y la empresa.</p>
<p>Tanto en Digg como en Wikipedia (Y también en Taringa y Menéame más usuados por el público en español), pequeños grupos de usuarios han generado una toma de autoridad diferente. En el caso de Wikipedia, esta autoridad es a la vez orgánica e institucionalizada.</p>
<p>Un pequeño segmento de usuarios muy activa a la mayoría de autores de contenido del sitio, también hay administradores del sitio elegidos que tienen el poder para proteger las páginas, el bloque de direcciones IP de los usuarios problematicos, y regular las operaciones de Wikipedia.</p>
<p>En Digg, existen rumores persistentes de que el sitio tiene "<em>moderadores secretos"</em> que borran contenido, pero, oficialmente hablando, ningún individuo tiene el poder de suprimir unilateralmente una entrada.</p>
<p>Si bien ambos sitios efectivamente funcionan como oligarquías, todavía son democráticas en un sentido importante. En Digg y Wikipedia la élite de los usuarios no son elegidos por un consejo de administración de las empresas o por derecho divino. Son las personas más activas de la comunidad.</p>
<p>Según Slate, "<em>a pesar de los cuentos de hadas acerca de la cultura de la participación de la Web 2,0, la democracia directa no es posible en la escala en que operan estos sitios. Aún así, es curioso observar que estos sitios parecen tener la estructura jerárquica de la vieja guardia de las instituciones que han tratado de suplantar."</em></p>
<p>Esta estructura de los medios de comunicación social networking no es algo nuevo para los investigadores.</p>
<p>Jimmy Wales, Co-fundador de la Wikipedia ha reconocido que lo que él esperaba que el 20 por ciento de las personas las que controlaran el 80 por ciento de los recursos.</p>
<p>Desde Palo Alto Research Center, tenemos la palabra de Ed Chi, el científico que determinó que el 1 por ciento de Wikipedians autor mitad de los contenidos, empezó tu trabajo con la hipótesis de que el sitio tenía editores muy activos que actuaban como "<em>custodios"</em>.</p>
<p>Lo que encontró fue que las personas que habían editado más de 10.000 vece habían añadido casi el doble de las palabras que habían borrado. Por el contrario, los que se habían realizado menos de 100 ediciones son el único grupo que suprimió más palabras que añadieron. Un pequeño número de personas que están escribiendo los artículos, al parecer, mientras que los usuarios menos frecuentes se dan las tareas de corrección de errores y el error en el texto de fijación.</p>
<p>Esta no es la clase de trabajo colaborativo que Digg y Wikipedia quisieran promoveer como imagen. Por supuesto, la Wikipedia requiere cierto nivel de la administración-de otro modo, el sitio se desplomaría bajo el peso de las adiciones y supresiones en distintas páginas (Por ejemplo la de George W. Bush). Pero eso no explica el territorialismo que domina el sitio (el 1 por ciento de los contribuyentes más activos). ¿Se trata de algo inevitable en un sitio de acceso abierto? ¿O es posible la construcción de un centro de alta calidad, con ontenido generado por el usuario, sin dar demasiado poder a los usuarios de élite y sin algoritmos secretos?</p>
<p>El sistema de moderación en el blog de tecnología Slashdot es quizá el mejor ejemplo en la Web de una alternativa intermedia. Slashdot, que se basa en los vínculos presentados por los lectores, ordena contribuyentes activos con limitado poder para regular los comentarios y las contribuciones de otros usuarios.</p>
<p>Comparado con Wikipedia, que exige devoción suprema de su pequeño núcleo de administradores, en Slashdot es mucho más fácil convertirse en un moderador. Dar un gran número de personas pedazos pequeños de la responsabilidad ha demostrado ser eficaz en la eliminación de trolls y guerras en la sección de comentarios.</p>
<p>Aún así, la autoridad de cualquiera de los moderadores es pequeña. "<em>Estas cosas están lejos de ser una utopía"</em>, dice el fundador Rob Malda, alias CmdrTaco. "<em>Slashdot tiende a tener un montón de historias del tipo 'Microsoft hace algo malo"</em>. Si le permitieramos a la comunidad poner más contenido de este tipo, nuestro sitio estaría lleno de estas cosas. Pero yo no quiero que Slashdots sea el sitio contra Microsoft. "<em>Ese es solo un tema entre muchos otros"</em>.</p>
<p>Otro modelo para analizar es Helium.com, un repositorio de artículos y editoriales Wikipedia similar a Wikipedia. Su fundador, el veterano de Silicon Valley Mark Ranalli, plantea a su sitio como una versión capitalista de la Wikipedia. En este sitio, los contribuyentes tienen que competir con la mejor clasificación de sus artículos sobre un tema determinado.</p>
<p>Tan pronto como un usuario escribe un artículo, se le invita a escoger otro artículo entre dos sobre el mismo tema que se le presentan. Exigir a alguien a escribir antes de votar crea un sistema más estable: En lugar de crear una casta de creadores y una casta de los peones, Helium alienta a todos a hacer todo.</p>
<p>Cada modelo tiene sus inconvenientes. A diferencia de Wikipedia, Helium permite a sus artículos a usarse como fuente gratuita. Slashdot tampoco está exento de comentarios molestos, pero estos mensajes son muchos menos que en cualquier tablero de mensajes sin moderador.</p>
<p>Es importante, pensar, y sobre todo aquellos que piensen las utilizaciones de las redes sociales para el tercer sector, como construir comunidades con una libertad y posibilidades para todos los usuarios, brindando a su vez contenidos de calidad sin caer en la tentación de la censura.</p>
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		<title>Boicot árabe a la cultura</title>
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		<pubDate>Sun, 23 Mar 2008 23:21:21 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Xavier Hernández</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[Cultura]]></category>

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		<description><![CDATA[— Por Pilar Rahola, periodista colaboradora del diario La Vanguardia
Respecto a Israel, nada resulta sorprendente. Son tantos los años de demonización, que algunos ya estamos blindados. A la mítica Eretz parece que ninguna razón le asiste, a pesar de sufrir sesenta años de acoso bélico, en forma de guerra directa, o de gota malaya terrorista.
Como [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>— Por <strong>Pilar Rahola</strong>, periodista colaboradora del diario La Vanguardia</p>
<p>Respecto a Israel, nada resulta sorprendente. Son tantos los años de demonización, que algunos ya estamos blindados. A la mítica Eretz parece que ninguna razón le asiste, a pesar de sufrir sesenta años de acoso bélico, en forma de guerra directa, o de gota malaya terrorista.</p>
<p>Como tampoco es aceptable ninguna defensa, a pesar de que sus enemigos tienen como único objetivo, destruirla. Y, por mucho que haya ganado duramente el derecho internacional, ningún derecho la protege, asediada por una geopolítica cuyo accionar depende de los intereses de los países árabes. Es el Estado del mundo más vigilado y criminalizado y, sin embargo, el que más riesgo de supervivencia padece. De hecho, el único que realmente podría desaparecer si los delirios totalitarios de Irán o del terrorismo yihadista llegaran a buen puerto. Decía, pues, que nada puede sorprender, porque es difícil imaginar más inquina contra ese pequeño y torturado país.</p>
<p>A pesar de ello, lo que ha ocurrido en el Salón del Libro de París causa una honda desolación. Uno puede imaginar que Libia, cuyo presidente tiene cuentas pendientes con el terrorismo en Europa, impida en la ONU una condena contra el asesinato de niños en una escuela. La vergüenza de una ONU secuestrada por el voto de las dictaduras islámicas es ya una entrañable tradición. Y también es plausible imaginar que años de ocupación siria en Líbano no importen a nadie, pero cualquier movimiento defensivo de Israel sea considerado crimen de lesa humanidad. O que el adiestramiento de niños palestinos para convertirlos en bombas sea considerado un acto de resistencia. O que se considere a Israel culpable de la pobreza en Palestina y nadie se pregunte adónde van las ayudas de miles de millones de euros a los palestinos. O que se compare a los supervivientes del holocausto con sus propios verdugos. Casi todo es imaginable. Pero que los escritores árabes boicoteen a los escritores israelíes, en una feria internacional, y que el resto de escritores del mundo lo considere normal, eso, perdonen, supera mi capacidad de imaginación. Ya sé que no es la primera vez que la cultura veta a la cultura. Pero lo de París es un paso definitivo hacia el envilecimiento del mundo intelectual, una constatación más de lo tristemente solo que está el pueblo judío.</p>
<p>¿Dónde están los escritores libres, los intelectuales que se preocupan por crear puentes de diálogo, los defensores de la palabra? ¿En nombre de qué principio de libertad se puede justificar un boicot a la literatura israelí, parte de ella la más crítica del planeta? Por supuesto, que países como Yemen, Arabia Saudí o Irán boicoteen el Salón, resulta casi una bondad moral. Al fin y al cabo, el desprecio de estas tiranías por la inteligencia es su principal seña de identidad. Pero que escritores árabes reconocidos no quieran dialogar con Abraham B. Yehoshua, David Grossman o Amos Oz, y que los escritores europeos consideren el gesto, merecedor de aplauso, es una triste derrota del pensamiento.</p>
<p>De hecho, una severa derrota de la palabra ante la extorsión.</p>
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